Colección permanente de azulejos

EL MUSEO DEL AZULEJO "Manolo Safont" conserva, como fruto de una gran labor de preservación desde su fundación en 1968, unas sobresalientes colecciones de cerámica de aplicación arquitectónica valenciana.

Los fondos, cifrados en alrededor de 30.000 objetos, abarcan desde época clásica a la actualidad, destacándose las colecciones de azulejería de los siglos XIX y XX, así como los objetos etnológicos industriales y las series documentales de esta última etapa.

Piezas época clásica y Paleocristiana:
La aplicación de cerámica en la arquitectura se remonta a las primeras culturas sedentarias del Valle del Nilo y Mesopotamia. Posteriormente, ya en el III milenio a.C., las placas de barro fueron cocidas en hornos y se les aplicó un vidriado para revestimiento, como signo de opulencia y riqueza.

Pavimento Hispano-Musulmán: Los primeros indicios de azulejería hispano-musulmana valenciana corresponden al período almohade. Generalmente aparece aplicada en fuentes y andenes de patios y jardines. Tal es el caso de los ladrillos esmaltados en tono turquesa que pavimentaban los andenes del patio de la casa musulmana de las "yeserías" de Onda, datada entre finales del siglo XII y principios del XIII.

Azulejería Gótica-Mudéjar: Tras la conquista cristiana de Valencia (1238) la cerámica de aplicación arquitectónica, en manos de los mudéjares de Manises y Paterna, recrea temas iconográficos, geométricos y vegetales de raigambre musulmana con óxido de cobalto. Dentro de este tipo de azulejería encontramos los "socarrats" que son placas de barro pintadas, sin barnizar y de cocción única. Su función, aplicada a la arquitectura, fue la de cubrir las entrevigas y los aleros exteriores de los tejados.

Azulejería Renacentista (s. XVI/XVII): La azulejería tardorrenacentista o manierista valenciana, que abarca desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XVII, corresponde a piezas similares a los azulejos sevillanos y talaveranos, de común procedencia italiana.

Azulejería Barroca inicial (s. XVII-XVIII): La azulejería barroca inicial, desde mediados del siglo XVII hasta la segunda década del siglo XVIII, es en su conjunto una simple reinterpretación de formas tardorrenacentistas, con dependencia técnica y estilística de Cataluña.

Azulejería Barroca plena: El s. XVIII marca el verdadero resurgir de la cerámica valenciana coincidiendo con la recuperación económica de la segunda mitad del siglo. La azulejería barroca plena se caracteriza por el cambio de formato y el enriquecimiento de la paleta de colores, así como por la aparición de motivo vegetales más naturalistas.

Azulejería Barroca Temática Profana (s. XVIII): Los azulejos barrocos y rococó de temática profana son la prueba evidente de que la producción cerámica camina junto a la evolución de la sociedad. El ascenso de la burguesía creó una nueva tipología azulejera para las grandes casas familiares. En este apartado se incluyen los Azulejos de Cocina y Género (s. XVIII-XIX), que se concebían como un espejo del ámbito culinario. Forman amplios zócalos con figuras realizando tareas culinarias, con alimentos y utensilios. A las grandes composiciones se suman los azulejos completos de género con una variada representación iconográfica: arquitecturas, paisajes, personajes, oficios, animales, etc. que tendrán una continuidad durante la primera mitad del s XIX.

Azulejería Rococó: Período de extraordinaria brillantez en todos los sentidos. La azulejería valenciana no tiene rival en España y su riqueza cromática no tiene parangón en Europa. La irrupción de la rocalla inicia el período del Rococó a mediados del s. XVIII, haciendo patente una moda generalizada en toda Europa.

Azulejería Neoclásica: Se inicia a finales del s. XVIII y corresponde a una progresiva regularización y simetrización de las formas, que se prolongará durante el siglo XIX. Importantes y decisivas innovaciones técnico-cromáticas significarán una ruptura con la producción precedente.

Azulejería Devocional (s. XVIII-XX): Los paneles devocionales, que alcanzan su gran protagonismo durante el s. XVIII, presentan diversidad de advocaciones callejeras a las que se suma la moda de escenificar las estaciones de los Calvarios valencianos con azulejos. dentro de esta categoría encontramos las Lápidas Sepulcrales Cerámicas, que se caracterizan por los grandes formatos y las ricas escenificaciones relacionadas con la muerte y el Campo Santo.

Azulejería de serie del s. XIX: La revalorización de los azulejos en la arquitectura, el desarrollo urbano de las grandes ciudades, la utilidad higiénica de los azulejos y el proceso general de industrialización del país, motivaron una gran demanda de producción sobretodo a partir de la segunda mitad del s. XIX.

Azulejería modernista: El movimiento modernista influye de foma decisiva en la cerámica de aplicación arquitectónica. Los grandes arquitectos de la época, entre ellos Gaudí, utilizaron la cerámica e incluso la diseñaban, lo cual influyó enormemente en la producción.

Azulejería Segunda Mitad del siglo XX: La Guerra Civil supone un acentuado decaimiento de la actividad industrial azulejera, y durante la Postguerra, el diseño vivirá de renta gracias a los repertorios de épocas anteriores, restringiéndose la variedad de las aplicaciones en beneficio de los azulejos de tintas planas de un solo color. La década de los 50 significó un crecimiento de la industria azulejera, aunque también una disminución de la calidad, tanto técnica como estética.

Todas estas colecciones, evocadoras de la larga tradición azulejera castellonense, constituyen, sin más, el ancestro directo de la actual industria cerámica de nuestra provincia, asi como del resto de las poblaciones valencianas dedicadas a esta actividad.

Manolo Safont, "Un museu un llegat i un compromís"

Si a Onda hi ha una persona que s’ha distingit per un marcat esperit cívic, per un comprimís vital amb el seu poble, per lluitar per la defensa i recuperació del seu patrimoni històric-artístic, i p er estimar al seu lloc de naixença com ben pocs, aquest és, sens dubte Manolo Safont (28 març 1928).

Sincer amb la seua forma de ser i compromès amb els aconteixements socials, d’ell ha dit molt encertadament Jesús Huguet que “és la conciència de la nostra localitat” puix tan ferm és el lligam que l’acaparra a la seua terra.

Un lligam i estima que abasta tot el que l’envolta i que ens ha permès que a Onda, durant temps, allà pels anys setenta i vuitanta del segle pasta, es fruire d’unes exposicions artístiques de remarcar interès en la Saleta; que s’organitzaren les bases del avui feliç Museu del Taulell i que el nostre patrimoni artístic haja pogut arribar als postres néts.

Però tanmateix la proximitat personal de tots el onders amb Manolo Safont ha fet que hom no copse la vàlua i importancia d’un home que, a banda d’eixè comprimís amb el seu poble, -que darrerament s’ha remarcat amb la donació desinteresada que ell i Anna han fet a Onda de la seua casa, la seua obra i tot el que allí dins hi ha-, n’ha tingut un altre amb l’art i sobretot amb la ceràmica, a la qual s’ha abocat en cos i ànima per treure-la del seu carácter de peça decorativa, de simple ornamentació, per integrar-la dintre de les realitats significatives de l’art actual, la qual feina ha estat reconeguda per tota la crítica contemporània, que l’ha qualificat com un dels millors, sinó el millor, ceramista espanyol.

És ben sabut que els pobles que tenen memoria històrica saben reconèixer el treball i l’aportació dels seus fills. I Onda, assumint eixe principi, va honorar fa un temps Manolo Safont atorgant-li el seu nom al nou Museu que ara s’inaugura.

I era de justícia que el Museu s’encetara donant les gràcies a Manolo, al seu treball portat en silenci com a fundador d’ell, a la seua generositat com a donant d’inestimables col·leccions i al seu comprimís amb la cultura d’Onda.

El sentit cívic, l’amor i lleialtat a la seua gent i a la seua terra que ha tingut i té Manolo Safont, sense dubte ho mereixen.

Las imágenes del pasado

En el afán por no olvidar, por preservar y ampliar el conocimiento sobre nosotros mismos y nuestro entorno el Museo está recopilando, registrando y difundiendo las fotografías históricas relacionadas con la industria del azulejo como una parte nada desdeñable de nuestra cultura material.

Estas fotografías nos permiten recuperar recuperar el propio recuerdo histórico común y nos ayudan a reconstruir la historia de la industria del azulejo, íntimamente relacionada con nuestra sociedad. Con ello reafirmamos la propia identidad cultural a la vez que rememoramos el pasado vivido.
Queremos perpetuar el recuerdo de quienes trabajaron en la industria, en las fábricas de azulejos.

Hemos intentado, con ayuda de algunas personas mayores (a las cuales aprovechamos la ocasión para dar las gracias), poner el nombre a las personas que aparecen en la fotos, para recordarlas y que no sea olvidado su papel pasado en nuestro desarrollo actual. La fidelidad de las imágenes captadas
por las instantáneas nos indica de donde venimos. Las imágenes hablan solas.

La etnología industrial del azulejo

Las colecciones de etnología industrial, cuantificada en miles de piezas, se agrupan básicamente en las series de elementos y útiles de trabajo y en las documentaciones de antiguas fábricas. Ambos repertorios costituyen una de las facetas más importantes del Museo por cuanto contextualizan a las producciones autóctonas en su ambiente físico y social, permitiendo a la vez un acercamiento más amplio a la evolución técnica habida en todo el proceso de elaboración y diseño de los azulejos de nuestra zona.
Las miles de carpetas de trepas juegos de plantillas para plasmar los diseños sobre los azulejos, permiten restituir modelos originales y servir de inspiración en la actualidad. El sistema de trepas, conocido desde tiempo atrás e incorporado y mejorado durante la segunda mitad del siglo XIX, fue utilizado practicamente hasta inicios de la década de los años 70, siendo desplazado por las pantallas serigráficas.

Las trepas, elaboradas con papel de cera, parafinado y en algunos casos con láminas de zinc y cobre, fueron fundamentales en la masiva decoración seriada durante el modernismo.
A los repertorios de trepas se suman los estarcidos y las acuarelas originales de otros tantos cientos de diseños, así como los antiguos catálogos de producción.
Por otra parte, la recuperación de una ingente cantidad de documentación de fábricas desaparecidas, conjuntamente con viejas fotografias y dibujos relacionados con aquellas (planos de instalaciones, maquinarias , trabajadores, etc.) es la base para el estudio de la historia económica y social de las fábricas y de sus producciones.

Innovación y desarrollo del azulejo en las tres últimas décadas. Colección de los premios “Alfa de Oro”,1977 hasta la actualidad.

Los Alfas de Oro son los premios que otorga la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio (SECV) a los proyectos más innovadores en tecnología y diseño que se presentan al Concurso Internacional de Diseño Industrial Premios Alfa de Oro convocados por esta sociedad, cada año, y dirigidos a empresas que se enmarquen dentro de los sectores industriales de la cerámica y el vidrio.
Estos premioos se otorgan desde el año 1977 coincidiendo con CEVISAMA (Salón Internacional de Cerámica, Revestimientos para la Construcción, Saneamiento, Grifería, Materias Primas, Esmaltes, Fritas y Maquinaria).
La exposición permanente instalada en el Museo del Azulejo Manolo Safont es la muestra de la evolución de este concurso a traves de los proyectos que han sido premiados tanto con el máximo galardón como con alguna mención especial o accesit en las distintas ediciones.
Los premios Alfa de Oro, de reconocido prestigio entre la sociedad azulejera contemporanea, se han convertido, año tras año, en uno de los criterios de referencia de la evolución tecnológica y del diseño que ha experimentado esta industria en las últimas tres décadas.

Lozas de Onda y Ribesalbes, siglo XIX/XX

De la colección de loza de Onda del siglo XIX (platos, tazones, jarras, bacijas, salvillas,...) se destacan las jofainas de gran diámetro y bellamente ornamentadas.
La decoración se caracteriza por la profusión de elementos geométricos, y en menor medida vegetales.
En cuanto a los colores empleados cabe destacar la utilización de del “roget d´Onda” y el azul de cobalto.
La loza de Ribesalbes del siglo XIX presenta importantes influencias y paralelismos con la de l´Alcora en el género Alvaro. Las formas más características de este centro productor son los fruteros, salvillas, las jarras, y sobre todo los platos con motivos de casas, barcos, puentes, soles y figuras de animales.

De las producciones de piezas de forma ondenses de principios del siglo XX se destacan las piezas de loza blanca de La Campana, que se caracterizan por estar inspiradas en el más pleno estilo modernista. De esta manufactura sobresalen la producción de alcarrazas de fantasia y los platos y jarras de la “tia Roseta”, pintora actodidácta que despunta por sus decoraciones acaracoladas en azul intenso.

La Escuela Provincial de Cerámica de Onda (1925-1938)

La necesidad de introducir las corrientes artísticas en el mundo de la cerámica en un momento de plena expansión de la industria azulejera en Castellón, sobretodo en Onda, llevó al diputado D.Constantino Emo Gilbertó a hacer posible la creación de la Escuela Provincial de Cerámica de Onda. Entre los prestigiosos profesores que impartieros clases en este centro figuraron: Juan Bautista Alós Peris, Vicente Abad, Rafael Guallart (pintura y dibujo), José María Martínez (escultura) y Rafael Gaya Llopis (química).