“El Museo del Azulejo Manolo Safont honra la memoria y la obra del artista que transformó la cerámica en patrimonio artístico de Onda”
Hace veinte años nos dejó Manolo Safont, artista cuya obra y compromiso dejaron una huella imborrable en Onda. Su figura no pertenece solo a la historia de la cerámica, sino también a la memoria colectiva de un pueblo que lo vio nacer, crecer y crear.
Desde muy joven, Safont estuvo ligado al mundo del azulejo. A los 14 años comenzó a trabajar en una fábrica y, poco después, montó su primer taller en la buhardilla del bar Acción Católica del Raval. Allí dio los primeros pasos de una trayectoria que lo llevaría a transformar la cerámica en un lenguaje artístico con voz propia. Muy pronto llegaron los diplomas, encargos y exposiciones que lo situaron como una figura emergente en el panorama artístico.

En los años sesenta, su obra dio un giro decisivo, comenzó a experimentar con nuevas texturas. Safont buscaba el color y la expresividad de la materia. Fue uno de los pioneros en liberar la cerámica de su papel puramente decorativo, donde la abstracción se convirtió en un espacio de libertad. En ocasiones utilizaba la figuración, pero siempre con un carácter crítico y de denuncia social contra el miedo, la violencia y la opresión de la España del momento que quedaron plasmadas en muchas de sus obras.
La dedicación de Safont al arte siempre estuvo ligada a su vínculo con Onda. En 1968 fundó la dirección del Museo Histórico Municipal, y pocos años después impulsó “La Saleta”, una sala de exposiciones situada en el antiguo ayuntamiento (1973), que abrió las puertas del arte de vanguardia a su pueblo. Su propio taller, trasladado a su casa en 1978, pronto se transformó en un espacio vivo de encuentro cultural. Allí, artistas y amigos compartían inquietudes, ideas y proyectos.En 1984 instaló su propio horno cerámico, lo que le permitió experimentar con total libertad. Esa independencia técnica abrió nuevas posibilidades, fórmulas y texturas que definieron una etapa de plena madurez creativa.
Imágenes de archivo Museo del Azulejo


El reconocimiento de su pueblo llegó en vida. En 2001 el Ayuntamiento decidió dar su nombre al Museo del Azulejo y, en 2002, junto a su esposa Ana, realizó una generosa donación de sus bienes y su obra a Onda. Ese gesto fue una muestra de generosidad y compromiso con su pueblo, garantizar que las generaciones futuras pudieran disfrutar de su legado. En 2004 se inauguró el nuevo museo con la exposición “Manolo Safont: un museo, un legado y un compromiso”, que marcó para siempre el vínculo entre el artista y la institución que lleva su nombre.
El 24 de noviembre de 2005, a los 77 años, Manolo Safont falleció en su casa. Pero su voz no se apagó.Hoy, dos décadas después, el legado de Manolo Safont permanece vivo. Su trayectoria demuestra que el arte es un pilar fundamental de la identidad cultural de Onda y un patrimonio que debe cuidarse y transmitirse. Safont sigue siendo una referencia imprescindible para entender la historia artística de nuestro pueblo.
Este 20º aniversario no es únicamente un acto de recuerdo, sino también un deber con la memoria y la cultura de Onda. Está en nuestras manos mantener vivo el legado que Manolo y Ana entregaron con tanta generosidad. Onda encuentra en Safont un símbolo de identidad, orgullo y compromiso.
En el Museo del Azulejo Manolo Safont honramos su memoria, custodiamos su obra y celebramos el vínculo entre el artista, su pueblo y el arte. Porque Safont no desaparece, vive en cada sala, en cada piezas y en cada mirada que se detiene al contemplar su obra.




